Sostenibilidad y negocios

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La representante en México del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la maestra Dolores Barrientos Alemán, considera que la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en las estrategias de negocios de las compañías es una tarea fundamental

Por Violeta Contreras, Fotografía: Rubén Darío Betancourt

El analizar los canales de distribución y proveeduría, así como el impacto causado en las comunidades donde operan las empresas, es posible definir cuáles de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se encuentran en el centro de sus actividades y, de este modo, tomar decisiones que beneficien al medioambiente, explica Dolores Barrientos Alemán, representante en México del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en entrevista con Retailers.

De acuerdo con la ONU, los ODS son instrumentos universales que hacen un llamado a los Estados, sector privado y sociedad civil para adoptar medidas que solucionen a largo plazo las problemáticas sociales y medioambientales, a fin de proteger el planeta y garantizar la paz y prosperidad para los seres humanos.

Como parte de la Agenda 2030, los países firmantes tienen el compromiso de apegarse al cumplimiento de los ODS, según sus características específicas. De acuerdo con la ONU, México “ha sido un actor activo” en consultas y negociaciones, lo cual implica la participación tanto del gobierno como del sector privado. En opinión de Dolores Barrientos Alemán, el desarrollo sostenible ha sido una tarea conjunta entre ambos.

La maestra Dolores Barrientos Alemán, representante en México del PNUMA

Una estrategia empresarial
Grandes, medianas y pequeñas empresas tienen una gran oportunidad de negocios al incluir los ODS en sus estrategias, indica la representante en México para el PNUMA. Sin embargo, para ello primero necesitan trazar un plan integral, en el cual el desarrollo sostenible sea un eje central y no el esfuerzo individual de un departamento aislado, sostiene la entrevistada.

“Hace 10 años ponían un departamento muy chico, de una o dos personas, para atender la responsabilidad social y ambiental”. Organizaban un par de actividades al año ―de reforestación, por ejemplo―; no obstante, destaca la maestra Barrientos Alemán, de eso no se trata la responsabilidad social y ambiental.

Al contrario, requiere del reconocimiento pleno de la capacidad y el alcance que pueden tener las acciones empresariales en la vida humana. Para la experta, no es un asunto únicamente de metas de venta y compensaciones monetarias, sino de que la compañía incorpore la sostenibilidad en sus estrategias para ser más competitiva.

En el caso del sector comercial, “el reto más importante es el consumo y la producción sostenible”, y, al mismo tiempo, el cambio climático, el impacto que tienen sus actividades en los ecosistemas, la migración a las energías limpias y la no contaminación de sus productos y servicios. “Todos estos retos tienen que ser analizados de una manera consistente”, señala.

La visión sustentable que propone el PNUMA involucra no sólo a las empresas, sino también a los consumidores. “El mundo y los mercados están cambiando muy rápido”, detalla Dolores Barrientos Alemán, por eso se espera que las personas que compran productos en tiendas de autoservicio y departamentales, por ejemplo, sean un actor relevante en el progreso de la Agenda 2030.

Cada vez más la sostenibilidad se convierte en una política necesaria. Los ODS están siendo considerados en las regulaciones de distintos países, al mismo tiempo que son tomados como criterios de referencia para que los clientes y socios quieran realizar tratos con ciertas compañías. Por ello, depende de éstas que puedan tomar ventaja de ello, puntualiza la representante del PNUMA.

La maestra Dolores Barrientos Alemán, representante en México del PNUMA

Acciones con valor social

¿Qué falta para que las empresas se conviertan en verdaderos agentes de cambio en favor de los ODS? La respuesta de la representante del PNUMA es clara: entender que el desarrollo sostenible no tiene sólo utilidades económicas, sino, sobre todo, utilidad social.

Durante los últimos ocho años, Dolores Barrientos Alemán ha mantenido un diálogo constante con los líderes de este sector. Existen casos de empresas que presentan una visión inadecuada de la sustentabilidad, pues, según su experiencia, “la ven como una obligación” que pensaban solucionar al instalar paneles solares o implementar energía renovable en sus sistemas, subraya.

La transformación social y medioambiental llegará, comenta la entrevistada, cuando la empresa realice un análisis no sólo de la eficiencia de sus recursos o de cómo generar más ahorros durante sus operaciones, sino que integre los pilares sostenibles en sus estrategias y evalúe las condiciones laborales que ofrece a sus empleados y los valores de no discriminación e inclusión que promueve.

Se requiere un examen ambiental para determinar cuál es el impacto de sus operaciones en el entorno, de manera que contribuya a conservar los recursos naturales a largo plazo para las futuras generaciones. “Cuando la empresa ponga en el centro de su estrategia no sólo lo monetario, sino la utilidad social y el manejo ambiental, será más competitiva y, seguramente, permanecerá muchos más años en el mercado”, reflexiona Barrientos Alemán.

De igual modo, reforzaría toda la estructura corporativa bajo un criterio de sustentabilidad, lo cual se reflejaría en la toma de decisiones responsables desde las micro hasta las de más alto nivel. Es en los consejos directivos donde se tienen que discutir primero los temas de los ODS, menciona; luego, de manera escalada, en el Comité de Compras, de Riesgos y de Finanzas.

Evitar el consumo de productos desechables es todavía una tarea pendiente para muchas de las empresas actuales

Un gran reto
El cambio climático representa un fuerte desafío y, en ese sentido, es el eje de la Agenda 2030. “No es una situación de alarma, sino una realidad”, asegura la maestra Barrientos Alemán.

Enfatiza sobre todo el rol de las empresas ante este enorme reto, pues considera que se debe trabajar en promover un consumo responsable; de no hacerlo, para 2030, se tendrá un incremento de 1.5 grados de temperatura, el cual se tenía previsto para 2100. Esto traería “consecuencias catastróficas porque puede producir carencia de agua y sequías. Eso impacta en muchas actividades: agrícolas, en empresas de consumo y ocasiona eventos climatológicos extremos”, advierte la experta.

Uno de los problemas actuales es el consumo de productos desechables, ejemplifica la maestra, los cuales tienen una vida útil muy corta y un proceso de degradación demasiado largo.

Pese a que todavía hay muchas tareas pendientes, la representante en México del PNUMA evalúa como favorable las iniciativas y participación vista hasta ahora por parte del sector comercial. De hecho, prosigue, desde el 2013 o 2014 muchas compañías mexicanas tenían conocimiento de que se estaba trabajando la Agenda 2030 y, en 2015, durante el primer año de su implementación, las primeras coordinaciones que se gestionaron para cumplir con los ODS fueron con empresas.

Las compañías tienen que seguir trabajando por un desarrollo sostenible, pero la Agenda 2030 es de carácter universal. Es decir, para cumplir los ODS se necesita del trabajo conjunto entre personas, familias, comunidades, ciudades y estados, concluye Barrientos Alemán.



Violeta Contreras García

Periodista y humanista de tiempo completo. Lectora voraz de poesía. Aprendiz de todo. Egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Mujer de sangre oaxaqueña, origen defeño y crianza mexiquense.


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