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Walmex y 3B: crecer ya no significa lo mismo

Opina Darinel Becerra, periodista de negocios, sobre cómo el gigante ajusta mientras el retador acelera en un mercado donde el crecimiento ya no se mide igual.

Darinel Becerra, periodista de negocios.

Hay algo poco habitual en la forma en que Walmart de México y Centroamérica (Walmex) decidió cerrar 2025. No es común que un líder de esa escala reconozca, sin matices, que sus resultados “no son lo suficientemente buenos”. Y, sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió.

Las cifras ayudan a entender el trasfondo. La compañía mantiene crecimiento en ingresos —5.5% anual y doble dígito en eCommerce—, pero la utilidad neta cuenta otra historia: cayó 3.9% en el cuarto trimestre y 7.3% en el acumulado del año. Para una empresa que ha hecho de la disciplina operativa su principal distintivo, no es un detalle menor. Es, más bien, una señal de que el entorno ya no permite los mismos márgenes de error.

Walmex no está en problemas. Está, quizá, en una fase más compleja: aquella en la que ser el más grande deja de ser una ventaja suficiente. Ahí es donde la comparación con Tiendas 3B cobra especial relevancia. Porque mientras Walmex ajusta, 3B acelera.

Crecer por diseño vs. crecer por necesidad

En 2025, la operadora BBB Foods registró un crecimiento de ingresos de 36.1% y abrió 574 tiendas netas. Para 2026, proyecta hasta 630 nuevas unidades. La estrategia no deja espacio a interpretaciones: expansión agresiva, formato simple y ejecución centrada en volumen.

La diferencia entre ambos no radica en quién puede crecer más, sino en quién necesita hacerlo. Walmex cuenta con escala, flujo e infraestructura difícilmente replicables. Puede, en cierta medida, elegir su ritmo. 3B, en contraste, está en plena etapa de conquista: cada nueva tienda representa participación de mercado ganada.

Sin embargo, el punto de inflexión no es la expansión en sí, sino el contexto en el que ocurre.

El consumidor mexicano ha cambiado. Es más selectivo, más sensible al precio y menos leal a las marcas. En ese entorno, sostener crecimiento con rentabilidad —como intenta Walmex— resulta más complejo que crecer rápido con una propuesta clara, como lo hace 3B.

La infraestructura de ambos modelos evidencia esa tensión.

Walmex opera un ecosistema sofisticado: más de 3,300 tiendas en México, millones de metros cuadrados de piso de venta y una red omnicanal que alcanza cientos de ciudades. Su eCommerce crece a doble dígito; sus tiendas funcionan también como centros de distribución, y su marketplace amplía el surtido de forma casi ilimitada.

Pero esa sofisticación tiene un costo. Y cuando los márgenes están bajo presión, cada punto porcentual importa.

3B, en cambio, apuesta por lo esencial: tiendas pequeñas, surtido limitado, operación austera y una logística diseñada para alta rotación. No hay una apuesta digital relevante —ni parece haber intención inmediata de construirla—. Su ventaja no es tecnológica, sino económica.

Mientras uno invierte en complejidad, el otro la elimina.

El nuevo consumidor, el verdadero árbitro

Para el consumidor, la diferencia es tangible.

Walmart sigue siendo el destino integral: variedad, conveniencia y omnicanalidad. Pero también implica tiempo, decisiones y, en ocasiones, una percepción de precio que ya no siempre es la más competitiva.

3B ofrece algo más directo: rapidez, cercanía y precios alineados con la realidad del bolsillo. Menos opciones, sí, pero también menos fricción.

En un entorno de presión económica, esa claridad pesa.

Y el mercado bursátil empieza a reflejar esa misma lógica.

Walmex sigue siendo una emisora sólida, defensiva, con generación constante de flujo. Sin embargo, la caída en utilidades abre una conversación que antes no estaba sobre la mesa: la calidad del crecimiento. Ya no basta con crecer en ingresos; el mercado exige rentabilidad sostenible en un entorno más desafiante.

3B, por su parte, encarna la narrativa opuesta: crecimiento acelerado, expansión territorial y captura de mercado. Resulta atractiva, aunque no exenta de riesgos: volatilidad en resultados, dependencia del ritmo de aperturas y menor visibilidad en márgenes.

En otras palabras, Walmex enfrenta el reto de sostener su liderazgo con mayor precisión; 3B, el de demostrar que su velocidad es sostenible.

Al final, la competencia entre ambas no es directa en todos los frentes, pero sí profundamente simbólica. Representan dos maneras de entender el retail en México hoy.

Una, basada en escala, integración y visión de largo plazo. La otra, en enfoque, velocidad y ejecución inmediata.

La autocrítica de Walmex no es señal de debilidad; al contrario, revela comprensión del momento. El tamaño ya no garantiza crecimiento de calidad. Y en un mercado más exigente, la ventaja no será del más grande, sino del que mejor ejecute.

Porque si algo dejó claro 2025 es que el liderazgo en retail ya no se mide sólo por el número de tiendas, sino por la capacidad de adaptación ante un entorno cambiante.

Y en esa variable —la velocidad estratégica—, la distancia entre el gigante y el retador empieza, cada vez más, a acortarse.

Liverpool y El Palacio de Hierro: competir desde la experiencia y la escala

Darinel Becerra

Director editorial en Retailers Magazine. Apasionado por los retos editoriales. Obsesionado en comunicar de la mejor manera aquello que los equipos editoriales y de diseño producen.

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