Durante décadas, la industria del retail apostó por un modelo simple: más beneficios, más recompensas y más atributos racionales para posicionarse. Funcionó mientras la competencia era limitada y cambiar de tienda tenía un costo real. Hoy, ninguna de esas dos condiciones existe.
Atraer a un cliente nuevo cuesta entre 5y 25 veces más que retener a uno existente. Y, aun así, el 65.4% de los programas de lealtad a nivel mundial son puramente racionales: puntos, descuentos y beneficios transaccionales. Solo el 14.5% trabaja la dimensión emocional, a pesar de que la mayoría compite en mercados altamente saturados.
Lo que dice la investigación
En Gerundio desarrollamos Descifrando la lealtad, un estudio con enfoque centrado en las personas que analiza cómo los consumidores mexicanos construyen, sostienen o rompen sus vínculos con las marcas. El hallazgo más contundente es que el 68% ya no asocia la lealtad con recompensas o descuentos, sino con confianza y coherencia.
Identificamos nueve pilares agrupados en tres dimensiones. Los pilares transaccionales —calidad, consistencia y conveniencia— son la base, pero también los más fáciles de replicar. La consistencia que genera OXXO en cada tienda del país es un ejemplo de lealtad transaccional: el consumidor sabe qué va a encontrar y eso construye confianza en su rutina diaria. Walmart complementa este territorio desde la conveniencia, con ubicaciones estratégicas y una plataforma digital que reduce la fricción durante el proceso de compra.
Los pilares mixtos —relevancia, adopción y eficiencia en la experiencia— construyen preferencia real. La experiencia omnicanal de Sephora, donde lo digital y lo físico se integran sin fricciones, ilustra cómo la eficiencia en cada punto de contacto puede convertir una visita en un vínculo. Starbucks agrega otra capa: la consistencia en el sabor y el servicio en cualquiera de sus sucursales transforma una cadena de cafeterías en una rutina confiable.
Los pilares emocionales —identidad, valores e impacto, y familiaridad— son los que determinan el nivel más profundo de relación. Patagonia construye vínculos a través de una lealtad emocional basada en la identificación: el consumidor no solo compra, también se reconoce en la marca y la defiende. Nike Membership va un paso más allá al construir comunidad alrededor de un estilo de vida, donde el acceso anticipado a lanzamientos convierte a los clientes en parte de algo más grande que un producto.
Cuantos más pilares activa una marca al mismo tiempo, mayor es el costo emocional y funcional de abandonarla.
Lo que las marcas pueden hacer diferente
Construir lealtad no es solo una decisión de marketing; es una decisión financiera. Un incremento de apenas 5% en la retención puede traducirse en al menos 25% más utilidades.
Para avanzar en esa dirección, vale la pena replantear algunas preguntas:
— Entender antes de diseñar. Las marcas que construyen lealtad real invierten primero en comprender profundamente a sus usuarios: no solo qué compran, sino por qué lo hacen, en qué momento de su vida se encuentran y qué necesitan sentir en cada interacción.
— Diseñar el vínculo, no solo la transacción. Cada punto de contacto, desde el anaquel hasta la postventa, representa una oportunidad para construir o destruir confianza. Más allá de optimizar campañas de manera aislada, las marcas deben diseñar experiencias coherentes de principio a fin.
— Medir lo que construye relación, no solo lo que genera ventas. El NPS y la frecuencia de compra explican el qué. Las preguntas realmente relevantes son otras: ¿estamos entregando valor? ¿Es fácil acceder a él? ¿La experiencia cumple lo que la marca promete?
El reporte completo de Descifrando la Lealtad está disponible en gerundio.mx/descifrando-la-lealtad
¿Por qué Farmacias Benavides deja la BMV si ganó 104 mdp en el 1T26?



