Cuando la IA no es eficiente en los chatbots
Opina Manuel Bautista, Strategic Communications & Marketing Director Latam Concepto Móvil sobre los retos de aplicar inteligencia artificial en la experiencia del cliente y cómo transformar la tecnología en un verdadero motor de lealtad.
Hace poco intenté rastrear un pedido en línea que se había retrasado. Mi interacción comenzó con un chatbot diseñado para agilizar el proceso. Lo que debía ser un minuto de eficiencia se convirtió en diez, atrapado en un ciclo interminable de respuestas genéricas que no llevaban a ninguna parte. La frustración creció, pero la IA nunca lo detectó. El sistema estaba programado para ser eficiente, no para comprender.
La inteligencia artificial en el retail vive una paradoja. Las empresas invierten millones de dólares en automatización con la promesa de mejorar la experiencia del cliente (CX), buscando respuestas rápidas para mantener satisfechos a los consumidores. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Un informe de Gartner de 2025 revela que el 80% de los líderes de retail aumentó su presupuesto en IA para servicio al cliente; pese a ello, los índices de satisfacción permanecieron estancados o incluso disminuyeron ligeramente en el 60% de las compañías.
La razón es clara: estamos usando la IA para la tarea equivocada. Las empresas se enfocan en responder, cuando deberían enfocarse en la inteligencia de las respuestas. El verdadero valor de la IA no está en un chatbot que devuelve frases automatizadas, sino en su capacidad de analizar datos a gran escala y generar información que sería imposible procesar para un ser humano.
Según un estudio de McKinsey de 2025, las empresas que emplean IA para análisis predictivo y segmentación de clientes —y no solo para chatbots— han logrado un aumento del 40% en las ventas por cliente y una reducción del 25% en las quejas recurrentes.
Este dato lo confirma: un sistema de IA debería trabajar tras bambalinas, identificando la raíz de las quejas más frecuentes o detectando patrones de comportamiento para anticipar problemas logísticos antes de que el cliente los perciba. Esto transforma por completo el rol humano. El agente deja de ser un simple operador que responde preguntas para convertirse en un consultor de relaciones. Liberado de tareas monótonas, puede dedicarse a lo que realmente importa: resolver problemas complejos, gestionar crisis y, sobre todo, construir una relación genuina con el cliente.
El futuro de la mensajería con IA no es un futuro sin humanos, sino uno en el que la tecnología nos libere para ser más humanos. Las empresas que lo comprendan dejarán de ver la IA como un reemplazo y empezarán a verla como una herramienta de empoderamiento.
Porque, al final del día, los clientes valoran la conexión. Un reporte de Zendesk de 2025 muestra que el 75% de los consumidores ha abandonado una marca —o lo ha considerado— tras una mala experiencia con un servicio de atención al cliente automatizado.
La gran pregunta que el retail debe hacerse hoy es cómo la IA puede ayudarnos, como humanos, a conectar mejor. ¿Estamos construyendo una base de clientes eficientes o una base de clientes leales? La respuesta a esa pregunta definirá la supervivencia de las marcas en la próxima década.



