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El futuro de la alimentación redefine el consumo

El supermercado tradicional aún domina, pero los canales alternativos ganan terreno. Los consumidores impulsan un nuevo paradigma donde la calidad-precio, el bienestar y la digitalización marcan la receta del futuro.

El futuro de la alimentación ya está sobre la mesa y no se parece al pasado. De acuerdo con el nuevo estudio Voice of the Consumer 2025: una nueva receta para la industria alimentaria, elaborado por PwC a partir de encuestas a más de 21 mil personas en 28 países, incluido México, la alimentación global vive una profunda transformación, impulsada por consumidores cada vez más informados, aspiracionales y guiados por la tecnología.

Una de las revelaciones centrales del informe es que los supermercados tradicionales aún lideran como punto de compra principal (62%), pero los canales alternativos –como servicios de suscripción, entregas bajo demanda y mercados digitales– han ganado una participación de mercado relevante, con un 40% de los consumidores explorándolos activamente en el último año. Este cambio está especialmente impulsado por jóvenes urbanos, financieramente estables, que priorizan la conveniencia.

En este nuevo contexto, la conveniencia emerge como una de las demandas más poderosas. A nivel global, el 38% de los encuestados compra alimentos preparados al menos una vez por semana, el 34% recibe comida a domicilio con esa misma frecuencia, y el 29% sale a comer fuera semanalmente. Las empresas deben responder a estos nuevos ritmos. “Los consumidores tienen necesidades que evolucionan a lo largo del día y de sus vidas. Debes poder alcanzarlos por el canal adecuado, con la oferta correcta”, subraya Martin Renaud, Chief Marketing Officer de Mondelez International, en declaraciones a PwC.

La salud como motor de cambio

La salud ya no es un diferencial, es una exigencia. Más del 60% de los consumidores expresa preocupación por los alimentos ultraprocesados y el uso de pesticidas, y más del 50% planea aumentar su consumo de productos frescos. Además, 7 de cada 10 personas utilizan aplicaciones de salud o dispositivos portátiles para mejorar su bienestar.

El estudio identifica una tendencia clara: el futuro de la alimentación será aspiracional, es decir, guiado por valores de salud, sostenibilidad, bienestar emocional y conveniencia. Sin embargo, estas aspiraciones se enfrentan a un contexto económico retador. Más de la mitad de los consumidores encuestados dice apenas poder afrontar sus gastos mensuales, por lo que la relación calidad-precio es el principal factor para cambiar de marca (51%).

Como resultado, la población adopta hábitos de ahorro como reutilizar sobras (49%), aprovechar promociones (48%), comprar solo lo necesario (66%) y recurrir a marcas propias o con descuento.

Tecnología: la nueva aliada nutricional

La tecnología no solo facilita el acceso a la comida, sino que reconfigura su elección. El 70% de los consumidores ya utiliza alguna tecnología de salud, como pulseras, apps o anillos inteligentes. Un segmento creciente confía en la inteligencia artificial generativa para planificar sus comidas, lo que abre oportunidades para plataformas que integren salud, compras y cocina en un solo ecosistema digital.

Este fenómeno también se refleja en el nacimiento de un grupo identificado como “entusiastas de la salud tecnológica”, compuesto por personas que integran hasta cuatro herramientas digitales para transformar sus rutinas alimenticias.

“El único modo de satisfacer la demanda de alimentos saludables, convenientes y accesibles es que los actores del ecosistema repiensen cómo colaboran, innovan y comparten riesgos”, señala Elizabeth Horvath, VP de Marketing para América del Norte en Kerry.

¿Quién tiene la responsabilidad de una alimentación saludable?

Aunque los consumidores reconocen su responsabilidad individual, también esperan que las marcas tomen un rol activo. El 51% opina que los productores y fabricantes de alimentos deben liderar la promoción de estilos de vida saludables, seguidos por gobiernos (47%) y supermercados (37%).

Para responder a esta expectativa, las empresas deben invertir en:

  • Innovación nutricional, como productos bajos en azúcar o fortificados con fibra.
  • Experiencias personalizadas, con porciones variadas, recetas culturales o productos adaptados a dietas específicas.
  • Compromisos climáticos, pues el 80% expresa preocupación por el cambio climático, y en México, el 56% estaría dispuesto a pagar más por alimentos sostenibles, cifra superior al promedio global (44%).

Valor y adaptación: el equilibrio necesario

A pesar del auge de lo saludable, el precio sigue siendo el principal factor de decisión. El informe de PwC muestra que, al verse obligados a elegir, los consumidores priorizan el precio antes que el valor nutricional, la producción local o la sostenibilidad ambiental.

En este sentido, las marcas más exitosas serán aquellas capaces de combinar innovación y costo competitivo, mejorar la eficiencia de su cadena de suministro, y generar alianzas intersectoriales –desde la salud hasta la tecnología– para ofrecer experiencias completas.

“Hoy más que nunca, escuchar al consumidor es clave. Las empresas deben anticipar sus preferencias, adaptarse a sus hábitos y responder a sus valores”, concluye Jorge Sentíes, Socio Líder de Mercados de Consumo de PwC México.

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