
Google y la otra red de poder económico
Opina Darinel Becerra, periodista de negocios, sobre el papel de las pymes en la estrategia que impulsa Sundar Pichai, CEO de la tecnológica.

Desde hace años, el discurso dominante sobre la economía estadounidense gira en torno a los gigantes tecnológicos (Google), los mercados financieros o las grandes corporaciones. Pero hay un núcleo silencioso —y decisivo— que rara vez ocupa titulares: las pequeñas y medianas empresas. Ahí está, en realidad, la arquitectura cotidiana del crecimiento.
El reciente posicionamiento de Sundar Pichai, CEO de Google y Alphabet, no es menor. Cuando afirma que Google conecta a 19.5 millones de empresas en EE. UU. con clientes y ha formado a más de 350 mil pequeños empresarios en habilidades digitales, no solo está hablando de escala tecnológica; está describiendo una red económica que, bien leída, redefine el mapa productivo del país.
Los datos lo respaldan. En 2025, el ecosistema de Google —Search, Ads, Cloud, YouTube— generó 947 mil millones de dólares en actividad económica en EE. UU., impactando directamente a millones de negocios, muchos de ellos pymes. Este no es un dato abstracto: es la evidencia de cómo la infraestructura digital se ha convertido en el nuevo “Main Street”.
La inteligencia artificial como ventaja competitiva cotidiana
Más aún, la adopción de IA está cambiando la naturaleza misma de estos emprendimientos. Entre las pequeñas empresas que ya utilizan IA: 85% reporta mayores ventas, 84% mayores beneficios y 82% crecimiento en su plantilla laboral.
Aquí es donde la narrativa de Pichai adquiere profundidad. Los ejemplos que comparte —cafeterías familiares en San Francisco, negocios de té en Alaska o startups científicas en Kansas— no son anécdotas: son microcasos de una transformación estructural. La IA, en efecto, está nivelando el terreno competitivo.
El nuevo pacto entre plataformas y pymes
Pero hay que ir un paso más allá. Lo que Google plantea no es solo habilitación tecnológica, sino una nueva relación entre plataforma y empresa. A través de herramientas como Gemini, Google Ads o programas de capacitación (más de 13 millones de estadounidenses formados desde 2017), la compañía se posiciona como socio operativo de estas pymes, no únicamente como proveedor.
Esa relación, sin embargo, también merece una lectura crítica: cuanto más dependen estas empresas de la infraestructura digital, más se integran a un ecosistema dominado por pocos actores. Es una alianza poderosa, pero asimétrica.
En síntesis: el verdadero motor de la economía estadounidense no está solo en Silicon Valley, sino en la capacidad de millones de pequeñas empresas para adoptar tecnología, escalar y competir. Google ha entendido esto —y ha sabido capitalizarlo—.
La pregunta relevante hacia adelante no es si estas herramientas impulsan el crecimiento, sino cómo se distribuye ese valor y qué grado de autonomía conservan quienes lo generan.



