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La economía doméstica y el auge del “hazlo tú mismo”

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Hoy compartimos la más reciente posición editorial de GS1 México, desde la opinión de Juan Carlos Molina, director general de la Asociación.  jcmolina@gs1mexico.org @GS1_Mx

La disrupción que provocó el COVID19 alrededor del mundo, cambió drásticamente la forma de operar de diversos sectores productivos, procesos de negocio, formas de colaboración, esquemas de trabajo, así como estilos de vida y hábitos de consumo. 

Ante este escenario, fue clave para fabricantes, retailers y marketplaces escuchar y tratar de entender a los consumidores, además de conocer la manera en que viven y enfrentan esta contingencia sanitaria desde tres trincheras: familia, trabajo y sociedad. De esta forma, se aceleraron las estrategias de transformación digital, omnicanalidad y comercio electrónico de las compañías. 

Según el estudio de la consultora Ernst & Young titulado Índice EY del Futuro del Consumidor, surgieron cuatro tipos de consumidores que nacieron en medio de la pandemia y que tendrán que ser atendidos de manera específica por las marcas: 

  • Guarda y almacena. No están tan preocupados por la pandemia, pero les preocupa su familia, además de ser pesimistas sobre los efectos a largo plazo.
  • Recorta gastos. Los más afectados por la pandemia y los más pesimistas sobre el futuro, además de gastar menos en todas las categorías.
  • Mantiene la calma y continúa. No han cambiado sus hábitos de gasto y consideran que no ha habido impacto directo por la pandemia. 
  • Hiberna y gasta. Los más preocupados por la pandemia, pero están en la mejor situación para afrontarla y son optimistas sobre el futuro. Están gastando más en todas las categorías.

En las primeras etapas de la contingencia sanitaria, los consumidores se preocuparon principalmente por la salud de sus familias, la posibilidad de adquirir productos de necesidades básicas como alimentos, productos enlatados, limpieza del hogar e higiene personal, así como la restricción de ciertas actividades laborales y lúdicas por el confinamiento. 

Por otra parte, el estudio de EY, Covid-19: reinicio forzado al consumo básico, mencionó que el 91% de los mexicanos gasta menos en ropa, cosméticos, tabaco y bebidas alcohólicas. Esto aunado a la reducción del gasto en viajes, transporte, conciertos, cine, restaurantes y otras actividades de esparcimiento.

En este contexto, es clave para las organizaciones entender un concepto que está cambiando el consumo a nivel mundial debido al confinamiento y a las restricciones de movilidad: la economía doméstica.

La economía familiar, como también se le conoce, se encarga de estudiar la gestión del hogar y la comunidad, incluyendo temas como ​educación del consumidor, diseño interior, amueblamiento del hogar, limpieza y mantenimiento, cocina y nutrición, higiene y salud, así como la administración del dinero y las relaciones familiares. 

En tiempos de incertidumbre y crisis, la home economy es clave, ya que las personas necesitan saber cómo realizar un presupuesto, planificar sus ingresos y gastos, además de anticiparse a posibles gastos que se presenten y que realizarán en el futuro centrados en la familia y el hogar.  

Por ejemplo, después de enfrentarnos a la escasez de papel higiénico, cloro, alcohol y gel antibacterial, entre otros productos, nos encontramos con la falta de insumos para pastelería y repostería, en especial la harina, ya que durante la pandemia la gente no podía salir de su casa, lo que provocó que explorarán sus talentos ocultos de chef y repostero al hornear pasteles o panes con la guía de tutoriales en YouTube o programas de TV –algunos patrocinados por marcas– que les decían los pasos a seguir. 

Esto no es casualidad, ya que, según expertos, hornear proporciona una sensación de logro, además de permitir al consumidor crear, controlar y disfrutar de un producto terminado, lo que reduce la ansiedad derivada por el COVID19. 

Por otra parte, tras pasar tanto tiempo en casa, el cuidado y la mejora del hogar se han convertido en una prioridad para los consumidores, lo que ha provocado el aumento en la venta de pintura y herramientas, así como artículos de jardinería, albañilería, iluminación y decoración. Esto ha permitido que la gente descubra su afición por arreglarlo todo, impulsar el concepto “hazlo tú mismo”, reparar su vivienda e invertir en el hogar, lo que se convierte en una gran oportunidad de venta para las tiendas especializadas.

Otro punto que impulsará la economía familiar es el ingreso destinado a mejorar la experiencia del teletrabajohome office— y las clases en línea (eLearning) con la contratación de servicios como internet de banda ancha y televisión por cable, así como la adquisición de laptops, tabletas y pantallas para facilitar el aprendizaje y la comunicación. 

Sin duda, en los próximos meses la mayoría de los gastos girarán en torno a el “búnker familiar”, por lo que las cadenas comerciales, mayoristas y plataformas de eCommerce deberán centrar sus estrategias en los integrantes del hogar con mejores experiencias de compra online y offline, así como ofertas que compras con una sensación de confort, bienestar y seguridad en el consumidor.




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