Nueva Ley Aduanera: “Es momento de profesionalizar el comercio exterior”
En entrevista con Darinel Becerra, director editorial de Retailers Magazine, José Luis Valencia, vicepresidente del Comité Marítimo de COMCE Nacional y director de COMCE Veracruz, habla sobre la inminente aprobación de la nueva Ley Aduanera, su impacto en el comercio exterior mexicano y los retos que enfrentará el sector privado.
En medio de un entorno global donde el comercio exterior es clave para la competitividad de las economías, México se prepara para una transformación profunda en su marco regulatorio. La nueva Ley Aduanera, recientemente aprobada en la Cámara de Diputados y próxima a ser discutida en el Senado, representa uno de los cambios más relevantes en materia de comercio exterior desde 2014.
Para entender el alcance de esta reforma —sus implicaciones operativas, fiscales y logísticas—, Darinel Becerra, director editorial de Retailers Magazine, conversa con José Luis Valencia, vicepresidente del Comité Marítimo de COMCE Nacional y director de COMCE Veracruz, quien analiza los retos que enfrentarán importadores, exportadores y agentes aduanales en esta nueva etapa del comercio internacional.
Darinel Becerra (DB):
José Luis, gracias por acompañarnos. La nueva Ley Aduanera fue aprobada en la Cámara de Diputados y está por pasar al Senado. ¿Cuál es el contexto de esta reforma y qué tan relevante es para el comercio exterior mexicano?
José Luis Valencia (JLV):
Efectivamente, estamos en la antesala de una nueva Ley Aduanera, una reforma sustancial que no veíamos desde 2014. Se trata de una modificación profunda y estructurada, con múltiples vértices. Ahora se establecen obligaciones mucho más precisas para todos los actores del comercio exterior —importadores, exportadores y, sobre todo, agentes aduanales—.
Es una ley con un carácter más rígido, más definido, que busca ordenar e imponer responsabilidad sobre cada acto de comercio. Hay que entender que el comercio internacional representa alrededor del 60% del PIB global, genera el 20% del empleo mundial y hasta 35% de la recaudación tributaria. En México, el comercio exterior ha sido un pilar de la economía desde el TLCAN, y hoy más que nunca es clave para sostener el ingreso nacional.
DB:
Sin embargo, parece que la iniciativa surgió directamente del Ejecutivo. ¿El sector privado fue tomado en cuenta?
JLV:
No, lamentablemente no. Es una propuesta que nace de manera unilateral, con una visión eminentemente recaudatoria y de control. No hubo consulta formal con organismos del sector privado ni con asociaciones de agentes aduanales.
Desde COMCE Veracruz y en coordinación con el Consejo Coordinador Empresarial, hemos tratado de aportar propuestas, pero la versión aprobada no refleja esas aportaciones. En ese sentido, hay consenso en que el espíritu de la ley busca cerrar espacios a malas prácticas —como el contrabando técnico o el uso indebido de programas de fomento—, pero también impone nuevas cargas y responsabilidades a quienes sí cumplen.
DB:
Uno de los temores del sector es que esta nueva regulación complique los procesos. ¿Qué pasará con la operación en los puertos, especialmente en Veracruz?
JLV:
Es una preocupación legítima. En teoría, mayor regulación implica más burocracia, trámites y costos. Pero el impacto dependerá de qué tan preparados estemos los importadores y exportadores.
Esta reforma nos obliga a profesionalizar la gestión aduanera dentro de las empresas. Ya no bastará con depender del agente aduanal o del contador: se necesitarán especialistas internos en comercio exterior, planeación de operaciones y documentación.
Si hacemos bien la tarea —planificar, documentar y mantener trazabilidad—, no tendríamos por qué ver retrasos significativos. Además, Veracruz cuenta con infraestructura moderna, nuevas terminales y próximamente una nueva instalación aduanera, lo que ayudará a desahogar cuellos de botella. La ANAM también planea usar tecnología para agilizar revisiones y evitar inspecciones físicas innecesarias.
DB:
Sobre los agentes aduanales, se habla de nuevos requisitos, incluso de renovaciones periódicas. ¿Habrá una depuración del gremio?
JLV:
No es una depuración en sentido punitivo, pero sí un cambio de paradigma. Hasta ahora, las patentes aduanales eran de tiempo indefinido; con la nueva ley, tendrán una vigencia de 20 años, renovable previo cumplimiento de requisitos y evaluaciones.
Cada tres años, los agentes deberán aprobar pruebas de conocimiento y de confianza, aplicadas por un Consejo Aduanero Colegiado, conformado por Hacienda, SAT, ANAM y la Agencia Anticorrupción. Este consejo también autorizará recintos fiscalizados y licencias de operación.
En teoría, esto garantizará transparencia y profesionalismo, aunque existe el riesgo de que el proceso se vuelva burocrático. Lo importante será que este órgano funcione con independencia y objetividad.
DB:
Para cerrar, ¿cuál sería tu mensaje para la comunidad logística ante este nuevo escenario?
JLV:
Es momento de profesionalizar y fortalecer la cadena de suministro. La ley va a avanzar, nos guste o no, así que debemos adaptarnos de manera inteligente.
Las empresas deben reforzar sus controles internos, la trazabilidad documental y la seguridad de la información. También necesitamos verificar a nuestros socios comerciales, tanto proveedores como clientes, para evitar riesgos o sanciones por prácticas desleales.
Finalmente, debemos apoyar a los agentes aduanales: ellos enfrentan una carga legal más pesada y requieren que importadores y exportadores seamos socios confiables. Solo con colaboración y preparación podremos mantener operaciones fluidas y competitivas en el comercio exterior mexicano.
La inminente aprobación de la nueva Ley Aduanera marca un antes y un después en la manera en que México gestiona su comercio exterior. Aunque el nuevo marco legal busca fortalecer la transparencia y la recaudación, también impone mayores responsabilidades a los actores logísticos y empresariales.
Para José Luis Valencia, el desafío no radica solo en cumplir con la norma, sino en aprovecharla para elevar la profesionalización del sector, optimizar procesos y fortalecer la relación entre autoridades, agentes aduanales y empresas.
En palabras del propio Valencia, “ya no se trata de resistirse a los cambios, sino de adaptarse con inteligencia y visión estratégica”. El futuro del comercio exterior mexicano dependerá, más que nunca, de la capacidad de sus protagonistas para evolucionar hacia una logística más técnica, confiable y colaborativa.
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