Alejandro Villalobos de Ecomsur: los retos del sCommerce

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Alejandro Villalobos, gerente de innovación y procesos de Marketing en Ecomsur México.

Partamos de la más amplia definición del Social Commerce (sCommerce): el uso de las redes sociales como uno o varios pasos en el proceso de venta, sin importar si la transacción finalmente sucede dentro del comercio online o no, si hubo un salto a un eCommerce externo, o si para acordar la transacción el cliente y vendedor iniciaron una conversación en una tercera plataforma.

En la definición encontramos las claves que nos permiten pensar el sCommerce como uno de los agentes que mayor potencial tienen para democratizar el comercio digital.

Pensemos, por ejemplo, en la viralidad que tomaron hace algunos meses las “nenis”, un término peyorativo para referirse a las mujeres que comercializan sus productos por redes sociales, pese a que la mayoría de las transacciones sucede de mano a mano en el mundo físico. Esto también es sCommerce.

El Social Commerce es, por naturaleza, un acelerador del comercio en México y, debido a la accesibilidad de las plataformas, también es una de las primeras ventanas para que miles de pequeños negocios y pymes debuten en el eCommerce.

Para ampliar este contexto, Facebook es la red mejor posicionada en términos de sCommerce en México y su marketplace nos lo confirma. 

Esto resulta un tanto obvio, pues en el país hay unas 100 millones de cuentas en la plataforma de Mark Zuckerberg, de acuerdo con Statista, cifra que es muy superior a la de cualquier otra plataforma.

En ese número inabarcable también se han replicado algunos de los retos que presenta la economía mexicana, como la formalidad y la bancarización, dos temas que van de la mano.

La economía informal del país –con informal me refiero a aquella actividad económica no gravada ni protegida por el Estado– ha alcanzado tasas altísimas.

Alrededor del 56% de la fuerza laboral mexicana se encuentra en esta categoría, la cual genera uno de cada 4 pesos para el PIB nacional.

¿Qué significan estas cifras para el Social Commerce? 

Es evidente que los usuarios que mudan su actividad informal de lo físico a lo digital no tienen ningún interés por incorporarse al mundo de los impuestos. Mientras no exista una legislación clara al respecto, no habrá cambios sustanciales.

Aquí nos encontramos con una paradoja respecto al sCommerce: es una herramienta de inclusión económica para millones de usuarios (y sobre todo usuarias), pero también es un sistema en donde continúan algunos vicios que son dañinos para la economía, competitividad y desarrollo del país.

Un Social Commerce eficiente, seguro y con posibilidades de crecimiento debería estar siempre respaldado por un negocio formal en el que los usuarios puedan generar transacciones transparentes, que a su vez desbancarían rápidamente el uso de efectivo por pagos digitales y tarjetas bancarias.

Aquí el otro término clave: bancarizar es detonar la economía, impulsar el consumo y brindar mayor seguridad a clientes y negocios. No es un tema menor.

De acuerdo con el Diario La República, México es el país menos bancarizado de los que integran la Alianza del Pacífico, con apenas 36.9% de la población, mientras que para Chile este número se eleva a 74% de sus habitantes.

Los obstáculos del Social Commerce en el país corresponden mucho más al momento que vive la economía a nivel general. 

México dio pasos gigantescos en la digitalización durante los últimos diez años, pero mientras el mercado informal sea tan dominante y la bancarización tan baja, el sCommerce será visto, principalmente, como una vitrina de estos dos factores negativos, y no como una oportunidad de desarrollo y crecimiento de los negocios de cara una nueva realidad que requiere hiperconectividad, especialización de marketing digital, inversión y transformación tecnológica.



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