Brasil, su comercio detallista y logística

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Las ventas del retail en Brasil terminaron el primer trimestre de 2019 con un aumento de 0.2 por ciento en comparación con el último trimestre de 2018. En este inicio de año, hubo una pérdida del ritmo provocada por la baja de la actividad económica, un mercado laboral con mucho desempleo e informalidad, así como una alza en los precios de los alimentos y de los combustibles, todo lo anterior afectó el poder de compra en el trimestre.

A pesar del ritmo lento de la economía, las incertidumbres del año electoral comienzan a disiparse y las perspectivas para el retail, en 2019, son positivas.

De acuerdo con un análisis del exministro de Hacienda de Brasil (1988-1990), Maílson da Nóbrega, el escenario es optimista para el sector debido a un conjunto de factores: aumento del consumo de las familias, que debe estar entre el 3.5 y 4 por ciento en comparación con el del año pasado; generación de nuevos puestos de trabajo e incremento de la masa salarial. “Hay un clima de confianza tanto en los empresarios como en los consumidores”, afirmó Nóbrega.

Brasil muestra señales de grandes mejorías cuando se analizan los números del comercio electrónico. Nielsen, compañía de análisis de datos, divulgó que la previsión de ventas del sector, en 2019, debe crecer alrededor de un 15 por ciento, con ventas totales de 15 mil 500 millones de dólares. Asimismo, el valor medio anual de las compras se estima que llegará a 115 dólares per cápita, lo que representa un aumento del 3 por ciento.

El comercio electrónico en Brasil está entrando en una nueva fase que la consultora llama “ruta del e-commerce”. Hoy, las compras en línea sólo representan el 4.3 por ciento del retail nacional.

Cabe resaltar también que Brasil es el país de América Latina que más compras registra a través de internet. En 2020, se proyecta que las transacciones en línea alcanzarán los 68 mil millones de dólares.

En este escenario de consumo actual y potencial para el sector detallista, Brasil tiene sus particularidades, conocidas como el “costo Brasil”, y grandes desafíos en relación con la distribución de productos a lo largo de toda su extensión. La nación sudamericana todavía tiene muchos cuellos de botella entre la demanda, el consumo y las políticas internas que rigen al sistema.

De acuerdo con una investigación de la Fundação Dom Cabral (FDC), el 75 por ciento de la producción del país es movilizada por transporte terrestre, seguido del marítimo (9.2 por ciento), aéreo (5.8 por ciento) y ferroviario (5.4 por ciento). Con esto, es posible constatar el hecho de que los gobernantes en Brasil no priorizaron en adoptar otro tipo de sistemas, optando por proyectos a corto plazo, lo que generó un gran impacto para el transporte nacional y total dependencia del transporte por carreteras.

Otro de los componentes del “costo Brasil”, que tiene grandes implicaciones logísticas, es la compleja estructura tributaria. El país sudamericano tiene un esquema de impuestos nacionales y estaduales (regionales), en el que los gobiernos regionales ofrecen políticas de reducción de impuestos para estimular la inversión local. No obstante, esto causa un efecto negativo desde el punto de vista operativo: la ineficiencia en la movilización de las cargas. Este incentivo fiscal motiva a las empresas a organizar su operación privilegiando las disminuciones de los impuestos en detrimento de la eficiencia operacional.

Para lidiar con esta pesada carga tributaria, muchas empresas diseñan sus operaciones de forma que la carga termina convirtiéndose en un “paseo logístico”. Las diferencias en los impuestos son tan significativas que muchas veces, buscando minimizar costos tributarios, las rutas planeadas son más largas de lo necesario y acarrean mayores costos operacionales, lo que perjudica el nivel de servicio.

Así, los tomadores de decisión de las cadenas de suministro del retail en Brasil se enfrentan a un interesante desafío: ¿cómo aprovechar un mercado de rápido desarrollo (aumento del consumo, crecimiento acelerado del e-commerce, rápida penetración de nuevos modelos de negocio y tecnología), atendiendo las expectativas cambiantes de los consumidores y logrando, al mismo tiempo, la eficiencia operacional en sus cadenas de suministro? Parte de la respuesta implica balancear costos tributarios, costos de transporte y alta volatilidad.

En este escenario desafiante, en el que lo único constante es el cambio y la volatilidad, los retailers brasileños más innovadores han creado una capacidad de toma de decisiones estratégicas en supply chain que les ha permitido tener una visión end to end de cómo su cadena de suministro debería funcionar para obtener los resultados de servicio y negocio deseados, y actuar con agilidad en momentos de incertidumbre. Lo anterior permitirá tomar decisiones inteligentes y ganadoras frente a las restricciones del mercado.

Los detallistas que rediseñan su cadena de suministro y apalancan sus decisiones en el Centro de Diseño y Toma de Decisiones Digital de LLamasoft han identificado ahorros promedio en los costos variables totales de un 12.6 por ciento, mientras impulsan transformaciones operacionales, realizando análisis continuos y generando escenarios digitales de su cadena de suministro relacionados con distribución omnicanal, análisis de impuestos, análisis de cost to serve, optimización de inventario, análisis de transporte, de redes y de capacidad, entre otros.
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Alejandro José Phillips
Ingeniero electrónico y de comunicaciones por el Tecnológico de Monterrey y MBA por el IPADE. Cuenta con más de 20 años de experiencia en liderazgo y management en empresas de tecnología B2B en posiciones de VP como desarrollador de negocio, con un enfoque estratégico para el mercado latinoamericano. Actualmente, es vicepresidente de Ventas para LATAM en LLamasoft.




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